¿Cómo ser una mamá más paciente?

cómo tener más paciencia con los hijos

¿Alguna vez le has hablado mal a tu hijo? ¿Le has alzado la voz o incluso maltratado físicamente aunque sea levemente? y ¿minutos más tarde te sientes fatal de lo que hiciste o dijiste? ¿te sientes la peor madre del mundo? e incluso llegas a cuestionarte si el mundo de la maternidad es para ti; sé que a muchas mamás nos ha pasado esto, estoy segura que tú al igual que yo quieres ser una mejor madre, por eso es que estás leyendo este artículo y ese es un gran paso. Evitar perder la paciencia con los hijos es un gran reto, pero una vez que aprendes a gestionar tus emociones alcanzas una tranquilidad y paz inigualables.

Nuestras actividades cotidianas de verdad llegan a absorbernos, a tal grado que llegamos a perder la paciencia muy fácilmente y sobre todo con las personas más indefensas y menos culpables como son nuestros hijos.

Piensa por un momento en como reaccionarias si vieras a alguien hablándole o tratando a tu hijo como lo haces tú cuando estas enojada, incluso si son de tu familia ¿lo permitirías? Puedo adivinar cuál ha sido tu respuesta, entonces por qué nos permitimos a nosotras hacerlo ¿crees que por ser las mamás tenemos derecho?

A continuación te daré una serie de sugerencias que pueden ayudarte a ser más paciente con tus hijos; debes saber que es un proceso, así que no te sientas mal si fracasas en algunos intentos, lo importante es que deseas conseguirlo, esforzándote mucho estoy segura que lo lograras.

¿Cómo evitar perder la paciencia con los hijos?

Mejora tus hábitos

  • Duerme bien.
  • Haz ejercicio.
  • Aliméntate saludablemente.
  • Medita o solo respira profundamente algunas veces al día.
  • Disfruta de las cosas que haces. En este punto me refiero básicamente a estar en un trabajo que te guste, las actividades que tienes que hacer en casa no las veas con pesar; busca la manera de disfrutar todo aquello que haces por muy pequeño que sea.
  • Rodéate de personas positivas/No te dejes contaminar.
  • Enfócate en soluciones y no en los problemas.
  • Planea, organiza, prioriza y ejecuta.
  • Acepta que no eres perfecta.

Tener un estilo de vida saludable es clave para sentirnos y estar bien física y mentalmente; de esta forma no será más sencillo tener paciencia con nuestros hijos. Los primeros tres puntos son claves; ya que al ser constante con ellos, estamos activando neurotransmisores como la serotonina y la dopamina que justo son los que contribuyen al bienestar y la felicidad.

Cuidar nuestra salud es muy importante para regular nuestros estados de animo, además de que nos ayuda a no presentar problemas de salud que pueden ser graves o síndromes como el burnout.

Cuando pierdas la paciencia con tus hijos, te recomiendo hacer lo siguiente:

  • Analiza cuál de las conductas de tu hijo es la que más te hace enojar.
  • Analiza tus emociones antes, durante y después de perder la paciencia.
  • Busca maneras de manejar tu frustración cuando estés a punto de estallar con tu hijo; por ejemplo: respirar profundamente un par de veces, ponerte un poco de agua en la cara, gritar apretando una almohada o cojín en la cara, irte del lugar de la escena, etc.
  • Encuentra maneras de explicarle de forma tranquila a tu hijo la situación que te molestó.
  • Escucha a tu hijo.
  • Toma las riendas de tus acciones. Aquí es donde tu decidirás como reaccionar.
  • Identifica el motivo por el que te sientes tan molesta: dormiste poco, tienes hambre, tienes mucho trabajo, te sientes mal… y trabaja en ello para que estés mejor.
  • Pide disculpas. Si has reaccionado de una manera que no querías es muy válido que le pidas disculpas a tu hijo, explícale las razones que tuviste para reaccionar de esa manera.
  • Recuerda que tú eres un ejemplo para tu hijo.

No te dejes en último lugar

He escuchado a tantas mamás decir: lo más importante para mí son mis hijos; mientras ellos estén bien, tengan que comer y reciban educación yo estoy bien. Déjame decirte que no estoy de acuerdo con esto y no digo que los hijos no sean un tesoro y los amemos infinitamente; pero para que ellos estén bien, nosotras también debemos estarlo. No es una cuestión de egoísmo, estás pensando en ti para poder estar bien con los seres que tanto amas.

Así que si eres de las mamás que se dejan el último lugar, te invito a reconsiderar tus prioridades;  es prácticamente imposible estar bien con los demás si no estás bien física y mentalmente. Haz más por ti; tu cuerpo, tu misma y tus seres queridos te lo agradecerán.

La paciencia una gran virtud

En lo personal me gusta mucho la definición de paciencia de Aristóteles: “es el equilibrio entre emociones extremas. Con ella se consigue sobreponerse a las emociones fuertes”.

Es curioso el significado etimológico de paciencia, ya que la palabra paciencia proviene del latín “patiens” que quiere decir “sufrido” o “el que sufre o soporta”.

Si tú eres una persona poco paciente no te preocupes, la paciencia se cultiva, es cuestión de que la entrenes día a día; empieza de a poco, mejora tu estilo de vida y ve cambiando tu forma de reaccionar ante diversas situaciones que te molestan o estresan. Empieza a ser consciente de tu respiración en diferentes momentos de tu día y con ello empieza a ser consciente de como te sientes.

Ve la paciencia como un entrenamiento, entre más la practiques, seas perseverante, constante, tengas un buen estilo de vida y vayas cambiando tus reacciones más pronto conseguirás tu objetivos.

Sé congruente

Tu hijo muchas veces no hace las cosas para molestarte y menos si es muy pequeño; evalúa la necesidad de tu hijo al comportarse de cierta manera; recuerda que cuando pierdes la paciencia con tu hijo dices y haces cosas que pueden llegar a lastimarlo mucho; con este tipo de reacciones solo estaremos educando inculcándoles miedo y no respeto y confianza, así él crecerá pensando que es válido lastimarlo porque si mamá que es la persona que más lo ama y a quien mas ama él lo hace, con más razón alguna otra persona o por el contrario él es el que puede llegar a lastimar a alguien más, porque el creerá que eso es lo normal.

Piensa que tu hijo no sabe bien como expresar sus necesidades y emociones, si para nosotros los adultos a veces es complicado imagínate para un niño; piensa también en que no puedes pedirle a tu hijo que no te grite, si tú le gritas; no puedes decirle no me pegues, si tú lo golpeas…etc, seamos congruentes con nuestros actos.

No digas “mi hijo me hace enojar mucho” él no te hace enojar, tú eres la que decide reaccionar de cierta manera, tu autocontrol no debe depender de tu hijo o de un tercero sino de ti; no debes darle ese poder a nadie más.

 

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