¿Cómo lidiar con la culpa en la maternidad?

la culpa en la maternidad

En esta montaña rusa de emociones y master de por vida en crecimiento personal llamado maternidad, una sombra muy común y que aparece casi a diario en nuestras vidas como madres es la culpa, pero ¿por qué la culpa en la maternidad aparece con tanta intensidad? ¿te lo has preguntado?.

En lo personal empecé a experimentar este sentimiento desde el momento en que sabía que mi hija iba a nacer, ingenuamente pensé que estaba preparada para cuando el momento llegara; sin embargo, no fue así. Estando en el hospital sentí mucho miedo, es verdad tenía miedo del parto; pero tenía más miedo a lo que vendría después, a si podría ser una buena madre.

Cuando estaba en el hospital pensaba en tantas cosas, estaba deseosa de ver por primera vez a mi bebé, momento que llevaré grabado en mi mente y en mi corazón por siempre; tenía sentimientos encontrados: alegría, emoción, miedo, incertidumbre…

A partir del nacimiento toda mi vida cambió, debo admitir que para bien, nació mi hija y también en mí una nueva mujer. Creo que a partir de mi maternidad los sentimientos se intensificaron y quizá algo de lo que hoy te contaré resuene contigo.

¿Te suena familiar?

¿Has llorado alguna vez cuando has perdido la paciencia con tu hijo? ¿Te sientes muy mal cada que tienes que dejar al cuidado de terceros a tus hijos para tú poder ir a trabajar? ¿Te invade la culpa cuando anhelas un momento de paz y silencio? ¿Has salido con tus amigas a un café y no dejas de pensar en tus hijos? ¿Alguna vez una lagrima ha rodado por tus mejillas porque sientes que ya no puedes más?…

Créeme te entiendo, a mí también me ha pasado y no, déjame decirte que no eres mala madre; no debes olvidar que también eres mujer, eres un ser humano, no tenemos super poderes, ni somos superwoman, aunque mediáticamente nos han hecho creer que así deberían ser las madres.

Cuidado con nuestras propias expectativas

La mayoría de las veces la culpa en la maternidad, aparece por nuestras propias expectativas y es que tenemos tan arraigada la imagen de la madre perfecta, que pensamos que hay algo mal con nosotras por no encajar en ese molde. El rol de la madre y de la mujer en general ha cambiado mucho, ya no son los tiempos de nuestras abuelas y nuestras madres; sin embargo, muchas personas siguen pensando que cuando te conviertes en madre te tienes que dedicar en cuerpo, alma y mente a tus hijos.

No estoy diciendo que no debemos ser responsables al convertirnos en mamás; además de todo lo que ya hacíamos, se nos suma la mas grande responsabilidad que es criar y educar a nuestros hijos ivaya labor!. El problema en esta situación es lo que nosotras creemos que de ahora en adelante debemos hacer; todo aquello que empezamos a exigirnos y pensar que es lo correcto.

Queremos trabajar; vernos y sentirnos bien; tener una casa impecable; ser buena pareja, hija, hermana, amiga, profesional…etc ah y además formar hijos felices y exitosos… no digo que no sea posible, sé que podemos hacerlo, el problema desde mi punto de vista radica en que queremos hacerlo todo al mismo tiempo y solas y ahí muchas veces es cuando caemos en la culpa.

No deberíamos exigirnos mas de lo que podemos hacer, debemos ser conscientes y aprender a establecer prioridades y la prioridad número uno debería ser cuidarte y sentirte bien, en la medida en que tú estés bien podrás estar bien en los diferentes ámbitos de tu vida y claro, dar lo mejor de nosotras en todo lo que hagamos.

¿Cómo manejar la culpa en la maternidad?

Lo sé, por mas que lo intentemos este sentimiento tarde o temprano aparecerá en nuestras vidas y lo que te puedo decir es que no te niegues a sentirlo; lo que no debes permitir es quedarte ahí por mucho tiempo, todas las madres en algún momento no equivocamos, lo importante es saber reconocer nuestros errores y tener la humildad de pedir disculpas.

Hace tiempo cuando estaba en un proceso de coaching, le comentaba a mi coach que se me hacía increíble que me pidiera abrazar mis sombras y es que antes veía las sombras como algo negativo, pero después de trabajarlo comprendí que no puedes mejorar si no reconoces y abrazas a tus sombras.

La culpa en mí, se presenta de manera muy intensa, conozco las razones y lo sigo trabajando. Mis recomendaciones para ti son las siguientes:

  • Date permiso de sentir.
  • Identifica por qué reaccionas de determinada manera ante algunas situaciones.
  • Sana desde la raíz.
  • Abraza tus sombras.

Te aseguro que es posible sentirte mejor abrazando tus sombras, reconociéndolas, dejando de castigarte por la culpa.

Hay dos tipos de culpas

Algunas veces la culpa nos hace ser mejores personas, porque desde la humildad mejoramos; sin embargo existe otro tipo de culpa, la que nos hace sentirnos inferiores, no merecedoras y con la que nos estamos autocastigando constantemente. Vivir con este tipo de culpa desadaptativa, nos hacer ser esclavas de nosotras mismas y nos roba paz y tranquilidad.

Lo que quiero decirte al contarte todo esto, es que ya no te sirve de nada sentirte tal mal por haber perdido la paciencia con tu hijo y solo estar autocastigándote, diciéndote que quizá la maternidad no es para ti. Mejor te invito a extraer aprendizaje y de que de cada error aprendas y seas una mejor persona, una mejor madre.

Sé que puedes llegar a a ser la madre que tus hijos necesitan, cada día es una nueva oportunidad para volver a intentarlo. Recuerda que nuestros hijos no necesitan madres perfectas, necesitan madres efectivas, vulnerables, humildes, amorosas y tu claro que eres la mejor madre para tus hijos; quizá solo necesites sanar algunas cuestiones internas, sé que puedes hacerlo 🙂

¿Qué hago con está culpa que siento?

Empieza por perdonarte; por dejar de exigirte más de lo que puedes dar; por querer ser perfecta; deja de pensar que no eres una buena madre; todas nos equivocamos.

Si sientes un alto de nivel de culpa te propongo escribirte una carta de perdón, es algo realmente sanador.

Dice un curso de milagros, que la culpa no tiene sentido alguno,  que no son más que creencias que tenemos sobre las cosas aprendidas y heredadas.

Así que hoy te digo que tú eres una mujer maravillosa, que ¿debes mejorar? claro, la mejora continua debe ser parte de nosotras. En verdad te lo digo, tú eres la mejor madre para tus hijos, empecemos a sanar desde nuestro interior y te aseguro que todo mejorará. También recuerda que si quieres hijos emocionalmente sanos, primero debes sanar tú.

En lo personal, he comprendido que mostrar nuestra vulnerabilidad es parte de nuestro crecimiento personal; todas tenemos sombras, todas hemos sentido culpa por algún motivo y más allá de permitirnos sentir lo importante es preguntarnos ¿qué aprendí? ¿de qué me ha servido esta situación? si has obtenido aprendizajes te felicito, si te la pasas reprochándote te invito a darle la vuelta, vamos yo sé que puedes.

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