Sí… soy una mala madre

soy una mala madre

Cuando te conviertes en madre te das cuenta que los ojos de las personas que te rodean se empiezan a centrar en ti y en el trabajo que estás haciendo como mamá.

Considero que en estos tiempos aunque en ciertas cosas es más fácil que antes ser mamá, también estás más expuesta a las miradas y críticas de la gente, incluso nosotras mismas dudamos del trabajo que estamos haciendo.

En los tiempos de nuestras abuelas, o de nuestras mamás se enfrentaban a las críticas de familiares y personas cercanas; nosotras además de eso tenemos que sumarle las redes sociales, las cuales te muestran a la madre perfecta e idealizada; hmmm ¿mitos o realidades? .

La presión social y familiar son muy fuertes, pero la más complicada es la personal; nos exigimos tanto como mujeres, pareja, profesionistas y madres que se vuelve imposible poder con tanto.

Los opinólogos nunca faltan, y para algunos las cosas que hagas con tus hijos nunca serán suficientes o buenas decisiones; si pudieran decírmelo me dirían que soy una mala madre y hoy quiero  reconocer que efectivamente Sí… soy una mala madre y te contare por qué.

Soy una madre irresponsable

Porque he decidido educar en casa a mi hija.

Porque he decidido inculcarle pensamientos que muchas veces van en contra de las creencias e ideologías con las que yo crecí.

Porque la dejo viendo sus programas favoritos en la televisión para poder preparar la comida, hacer las labores de la casa e incluso para poder bañarme.

Porque nunca la forcé a dejar las papillas, gatear, caminar, hablar, dejar el pañal o el biberón. Siempre he pensado que todo a su tiempo.

Por dejarla jugar con carritos, ¿Cómo es posible? ese no es juego para niñas…

Por pedirle a su papá apoyo para sus cuidados y actividades de la casa.

Por pensar que es más importante la hora del té con ella que barrer.

Soy una madre egoísta

Porque dedico un tiempo de cada día para sentirme bien física y mentalmente.

Porque creo firmemente que para poder estar bien con mi hija, debo sentirme bien conmigo misma primero.

Porque dedico tiempo a trabajar, leer y seguir formándome.

Porque no le presto celular, ni tablet.

Porque no le compro todo lo que me pide.

Porque aunque me haga berrinche no cedo cuando se porta mal.

Porque mi pareja y yo la hemos encargado para darnos un tiempo para salir.

Soy una madre vanidosa

Porque me gusta verme bien.

Por tomar parte de cada día para peinarme, maquillarme y a veces pintarme las uñas.

Por dedicar tiempo una vez al mes o cuando sea necesario para visitar al estilista.

Soy una madre ambiciosa

Porque aun siendo madre quiero seguir creciendo en lo personal y en lo profesional.

Por seguir luchando por alcanzar mis sueños.

Por querer ser más abundante en todos los ámbitos.

Por soñar en grande.

Soy una madre ridícula

Por cantar y bailar todos los días las canciones favoritas de mi hija.

Por subirme con ella a un inflable o trampolín.

Por disfrutar subirme a los columpios y resbaladillas.

Por jugar con muñecas.

Por disfrutar dibujar e iluminar.

Por elogiar sus logros diarios por mínimos que sean.

Por reírme junto con ella con sus programas favoritos.

Por hablarle como si en verdad entendiera todo lo que le digo.

Ante los ojos de los demás

Sé perfectamente que ante los ojos de los demás no encajo para nada en los estereotipos de una mamá “normal” tampoco puedo decir que todo lo que hago sea lo correcto. Lo que si puedo decir es que lo que hago; lo hago desde el corazón, con todo el amor y con la firme intención de ser la mejor madre que mi hija necesita, ¿Qué acto tan irresponsable, egoísta, vanidoso, ambicioso y ridículo… verdad?

 

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