Me siento la peor madre del mundo

la peor madre del mundo

¿En algún momento de tu maternidad te has sentido la peor madre del mundo? Y no tiene que ser precisamente porque golpees a tus hijos o los trates mal; puede ser cuando has querido un momento a solas, en silencio y un poco de paz; si un día sales a tomar un café, sientes culpa o si tienes que ayudarlo con sus deberes escolares y no tienes ganas o lo regañas… y así puedo seguir esta lista.

Hoy no pretendo darte ninguna recomendación, hoy lo que quiero es reconocerte y decirte primero que nada que eres una gran mamá; si no fuera así, no estarías leyendo este artículo y sea como sea que hayas llegado hasta aquí, si fueras la peor madre del mundo definitivamente no estarías leyéndome.

¿Eres la peor madre del mundo?

Sé que puedes llegar a sentirte la peor mala madre del mundo, porque en vez de resolver un berrinche terminaste explotando o llorando junto con tu hijo; quizá porque perdiste la paciencia con tu hijo cuando no quería hacer la tarea, levantar sus juguetes, comer verduras, bañarse o simplemente porque no quiso hacerte caso y en esos momentos quisieras darte por vencida. Te entiendo, esto puede ser ya parte de nuestras vidas como mamás; sin embargo, debes saber que no podemos estar todos los días sonrientes y llenas de energía, esto no significa que tenemos el derecho de lastimar a nuestros hijos.

Tal vez te sientes la peor madre del mundo, porque tienes que dejarlo todos los días en la guardería, con los abuelos o con su nana para poder ir a trabajar; o porque te perdiste sus primeras palabras, sus primeros pasos; porque estás muy cansada como para jugar con él cuando llegas de trabajar; o puede ser que le hayas alzado la voz porque te sientes cansada y él no lo merecía… y así podemos seguir, ¿alguna resonó contigo? créeme te entiendo.

Tenemos que aprender a gestionar nuestras emociones, pero este artículo no va de eso, ya hablaremos más delante de cómo hacerlo. Hoy quiero decirte, que al igual que tú en mis días malos, de energía y vibración baja yo también me he sentido una mala madre.

Yo si te entiendo y jamás podría juzgarte; al contrario te admiro y reconozco la gran labor que haces, porque una vez que decides tener un hijo jamás vuelves a ser la misma que eras antes de tenerlo.

Quizá no lo sepas; pero al convertirte en madre, te vuelve multidisciplinaria y además de eso también en todo esto:

Eres bella

Pregúntale a tu hijo ¿Quién es la mujer más hermosa que conoce? Y casi podría asegurarte que te dirá que eres tú; eres linda y muy admirable, porque a pesar de estar pasando un mal día, la mayoría de las veces pones la mejor cara para tus hijos. A pesar de todas las cosas que tienes que hacer te tomas el tiempo para arreglarte y puedo asegurarte que te ves hermosa todos lo días.

Eres líder

Todos los días en tu hogar eres la persona que indica el camino y las pautas a seguir; tienes esa capacidad de poner límites claros y desde el amor; eres el ejemplo a seguir de tus hijos; gestionas crisis; celebras logros; trazas objetivos y cumples con tareas diarias que no cualquier mujer puede hacerlo ¿Y todavía te atreves a decir que no eres una líder?

Eres maestra

Independientemente si educas o no sin escuela; con o sin pandemia; durante toda la vida escolar de tus hijos tú los acompañar con sus deberes escolares; estás al pendiente de sus exámenes, tareas, proyectos, calificaciones; le brindas las herramientas que necesita para aprender y si tiene dudas de donde sea y como sea pero tú le explicas a tu hijo. No te parece increíble que si deseas educar en casa o se viene una pandemia, tu principal miedo sea que no eres maestra…

Eres doctora

Las mamás tenemos una habilidad especial para detectar que algo no está bien con nuestros hijos y que me dices de todo lo que haces para que tu hijo se deje vacunar o se tome las medicinas; tomas temperatura; preparas las mejores infusiones para el resfriado y que me dices de la capacidad que tienes para pasar una noche en vela o las que sean necesarias si tu hijo esta grave. No cabe duda que eres la peor madre del mundo.

Eres investigadora

Si tu hijo quiere aprender algo, sea escolar o no siempre estás ahí para apoyarlo; buscas también en la red como ser la madre que tus hijos necesitan; recetas para preparar una comida deliciosa y nutritiva y sabes cómo moverte en este mundo inmenso de la tecnología ¿y todavía dudas de tu capacidad de enseñarle a tu hijo solo por no tener una licenciatura?

Eres psicóloga

Eres capaz de conectar, empatizar, entender y mejorar el aprendizaje de tus hijos, sus emociones, comportamientos y de esa manera guiarlos y acompañarlos desde el amor infinito.

Pero sobre todo lo eres la mejor mamá para tu hijo

Te puedo asegurar que si le preguntamos a tu hijo si eres una gran mamás, él o ella dirán que si; porque tu hijo te ama; sabe y reconoce toda esa ternura que tienes cada día con él; los alimentos que preparas con tanto amor; los cuidados que le das y todo aquello que solo una buena madre como tú hace por sus hijos.

Se vale equivocarse

Y si, sé que hay días malos, yo también los tengo y nos equivocamos mucho con nuestros hijos; así que te digo que se vale pedir disculpas, hablar con nuestros hijos y decirles que estamos en un proceso de mejora continua y por su puesto cada día tenemos una oportunidad para volverlo a intentar y llegar a ser esa mamá que tanto queremos. Pero recuerda que debes estar bien, cuidarte, descansar, consentirte, no dejarte en último lugar, todas estas cosas aunque llegues a pensar que son banales o egoístas son claves para sentirte bien y que puedas dar lo mejor de ti no solo a tus hijos, sino a todas las personas que te rodean.

Nuestros hijos no necesitan madres perfectas, necesitan madres efectivas

Hoy yo quiero reconocer todo el trabajo que haces cada día, porque sé que al menos una vez has llorado por sentir que no puedes más; porque sé lo intensa que es la culpa en la maternidad y las veces que te has sentido la por madre del mundo por una y mil razones: yo sí sé que cada día luchas por ser mejor persona y por consiguiente mejor madre, pareja, amiga, hija, hermana… reconozco tus noches de desvelo, tu cansancio, tus fuerzas, tu ánimo; pero sobre todo quiero que sepas que yo si te reconozco por ser o estar trabajando para ser la madre que tus hijos necesitan.

Quiero que sepas que eres una mujer admirable porque si llegaste a este artículo por pensar o sentir que eres la peor madre del mundo; para nada lo eres, sé que estás en proceso de ser una madre efectiva, esa madre que tus hijos merecen y necesitan, porque ellos no necesitan a una madre perfecta, necesitan a tu mejor versión y sé que estás en el proceso para llegar a serlo.

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