Una reflexión de madre y pareja

la relación de pareja en la paternidad

Hoy quiero hablarte de una cuestión muy personal; de hecho deje de escribir el post en el que estaba trabajando esta semana por una situación que estoy viviendo; estoy segura que puede servirte porque a todas nos pude pasar. Mi marido ha estado pasando por unos problemas de salud, afortunadamente no tan graves, pero esa situación me ha hecho reflexionar muchas cosas. Yo estoy acostumbrada a verlo siempre fuerte, motivado, alegre y de repente verlo frágil y vulnerable me ha hecho cambiar mi perspectiva en muchas cosas, sobre todo acerca de la relación de pareja en la paternidad.

A veces el día a día nos absorbe, más cuando tenemos hijos, y la relación de la pareja en la paternidad cambia y es entendible los días se vuelven más que cansados y muchas veces al llegar la noche lo que queremos es descansar y quizá muy pocas veces nos damos la oportunidad de charlar con nuestra pareja.

Desde que nos embarazamos la atención mayormente se centra en las mujeres: embarazo, parto, puerperio, lactancia y después la crianza. Muy pocas personas piensan en que los hombres, los papás también sufren cambios y pocas veces escucho que alguien les pregunte a ellos ¿cómo están? Pareciera que la paternidad está a la sombra de la maternidad.

Es un gran error pensar que el embarazo, el parto y la crianza afecta solo a las mujeres. El hombre también experimenta un cambio de 180°. Por si no lo sabías cuando estamos embrazadas, también hay cambios en el hombre: la testosterona desciende, aumentan los niveles de estradiol y de prolactina. Esto en los hombres produce que estén más pacientes y tiernos con nosotras.

En estos día he pensado en todo esto y recordado los buenos y malos momentos con mi pareja.

Sé que a veces las demás personas no nos entienden

Hay personas cercanas que tal vez no entienden cuando te ven muy unida con tu pareja; pero nadie mejor que ustedes saben por todo lo que han pasado.

En mi caso que pase 28 horas en labor de parto cuando mi hija iba a nacer, la única persona que estuvo durante todo ese tiempo conmigo fue mi pareja; el que me acompañó cuando me despidieron de mi primer trabajo; el que me inspiro a buscar un empleo en el que si me valoraran; el que no ha dejado de creer ni un solo minuto en mí; el que me inspira a ser mejor persona; mi paño de lágrimas; mi confidente, consejero, cómplice y mejor amigo… y así podría seguir.

Esto no quiere decir que no debes darte tiempo para ver a familiares y amigos, pero también sé que también cuando te conviertes en madre te vuelves más selectiva con quien compartes tu tiempo y tal vez esto no lo comprenda todo el mundo pero tú si 🙂

Vale la pena recordar los momentos felices

A lo que voy con todo esto que te cuento, es que te des cuenta de todo lo que has vivido con tu pareja; porque parece que se nos olvida y con la paternidad algunas veces dejamos de ver lo bueno de ellos y dejamos de darnos aunque sea un tiempo corto de pareja.

Te invito a que hoy recuerdes aquello que te enamoro de tu esposo; ¿por qué decidiste compartir tu vida con él?; ¿por qué quisiste que justo él fuera el padre de tus hijos?; recuerda por un momento los momentos más felices que has pasado con él y ¿por qué no? recuerda también los momentos difíciles.

Puedo asegurar que al recordar esto sonreíste y ahora te pregunto ¿cuándo fue la última vez que tuviste un detalle bonito con él? Y no me refiero a algo material, si no a algo que genere un bonito recuerdo, ahora te pregunto ¿cuándo fue la última vez que te enojaste con él? En verdad el motivo fue tan grande como para hacerlo. Hay ocasiones en que nos enojamos por cada tontería y dejamos de ver las cosas positivas.

Así que hoy es un buen día, para que recuerdes todos los momentos que has pasado con tu pareja; haz un esfuerzo y hoy no discutan y si lo han hecho resuelvelo, trata de llegar a acuerdos con él, abrázalo y recuérdale lo mucho que lo quieres.

Somos padres, pero también somos pareja

De acuerdo con la terapeuta Esther Perel; en la vida de las parejas actuales existen dos elementos vitales: “seguridad y deseo”. Seguridad en sentirnos amados; que contamos con nuestra pareja en las buenas y las malas. Sin embargo, también necesitamos sentirnos deseados, admirados y gustados por nuestra pareja.

Cuando llega a nuestra vida un bebé, nos metemos de lleno al tema de la educación y la crianza, y es entendible, nuestro hijo nos necesita; de esta manera se empieza a complicar el tener tiempo para conversar y estar con nuestra pareja, a tal grado que podemos llegar a sentirnos solas y ellos también. En este proceso es cuando muchas parejas naufragan y otras parejas renacen, se transforman, porque sí, es verdad que su relación no vuelve a ser la misma que antes, pero si puede ser mejor y pueden seguir en el mismo barco o alguno quiera bajarse y esto es totalmente válido.

En este mar de la crianza podemos llegar a perder el rumbo de nuestra relación o bien fortalecerla, madurar juntos y fijar un nuevo camino. Se requiere de un esfuerzo especial para no perderte de tu pareja. Te recomiendo no dejar de abrazarlo, de besarlo todos los días, de recordarle lo mucho que lo quieres, eso no te requiere mucho tiempo, ni esfuerzo y puede tener un valor inigualable.

Hay que ser pacientes; vivir y disfrutar el aquí y el ahora; aceptar la transformación de la paternidad; recibir con alegría los cambios y los desafíos que se presenten. Siempre unidos y de la mano.

Conforme los hijos crecen, empieza a haber nuevamente un poco más de tiempo, aprovecha estos momentos para reencontrarte con tu pareja, ahora desde un lugar distinto, ya no desde el enamoramiento, sino desde el amor maduro.

Un buen momento para agradecer

Hoy quiero agradecer con el corazón en la mano a mi pareja; considero que debemos hacerlo con frecuencia, sin perdernos en la rutina y en el caos del día a día.

Desde lo más profundo de mi corazón hoy quiero decirte Carlos que: Te agradezco por todos estos años caminando de la mano juntos; por todos tus consejos, tu apoyo incondicional, amor, ternura, paciencia y todo lo que me das; por el simple hecho de ser y de siempre estar; porque a tu lado la vida es más disfrutable y el aprendizaje es constante; sabes que te admiro profundamente y que no pude haber elegido mejor padre para mi hija. “Te amo” Gracias por todo.

Para terminar el articulo te dejo con una bonita reflexión: “No importa que tan ocupada estés, siempre dale tiempo a la gente que amas; acepta esa salida con tus amigos (aunque mañana tengas que levantarte temprano; ve siempre a ese paseo con tu familia (aunque no tengas muchas ganas); porque todos los momentos son fugaces; y nada nunca se repite (ni aunque lo intentes); porque mañana todo puede acabarse (y te lo perdiste para siempre).

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