¿Cómo es que el orden y la limpieza obsesiva afectan tu vida familiar?

limpieza obsesiva

Tal vez eres consciente o quizá aún no te has percatado de lo que el orden y la limpieza obsesiva a veces pueden afectar nuestra vida familiar y es que no me dejarás mentir, este tema llega a convertirse en un verdadero conflicto con nuestros hijos y pareja.

Que si acabas de limpiar el piso y alguien derramó agua; que ya hay más trastes sucios; juguetes regados; jugo en la alfombra o mantel y un largo etcétera. Yo no digo que debemos acostumbrarnos a vivir en el desorden y un lugar sucio, para nada; solo digo que si podríamos ser más flexibles y no pelear con nuestra pareja porque olvidó llevar su ropa sucia al lugar correspondiente.

Así que si tú crees que la limpieza en tu hogar, está afectando más de lo que podría estar beneficiando a tu familia este artículo es para ti.

¿Qué hay de malo en el orden y la limpieza?

Por supuesto, que no hay nada de malo en tener un lugar limpio y confortable; el problema viene cuando nos obsesionamos con este tema y mira que te lo dice una persona a la que le ha costado mucho entender esto y es que desde que tengo una hija sinceramente no he podido mantener el orden y la limpieza que antes tenía en casa; de alguna manera esto es normal, mi hija es una niña de 4 años que le encanta jugar; por lo tanto, aunque levanta sus juguetes siempre habrá uno en los sillones, mesas o cama y no pasa nada.

El problema radica cuando tú quieres tener todo impecable, sin un solo rastro de polvo, sin un solo juguete en los sillones, todo extremadamente limpio y ordenado, ¿por qué es un problema? Porque te empiezas a agobiar si las cosas no están como tú quieres, empiezan las discusiones familiares, gritos, tensión, mal humor; todas aquellas emociones que te bajan al máximo tu vibración y cuando esto te empieza a afectar, esto se convierte en un pésimo ambiente familiar.

Que el orden y la limpieza obsesiva no te roben la energía

El orden y la limpieza no te deberían estar robando la energía, ¿A qué me refiero con esto? No me refiero tanto al cansancio físico, si no al mental. El estar regañando a tus hijos por el “reguero” que hacen o discutiendo con tu pareja porque ensucio el piso, solo te quita energía y crea un ambiente familiar de tensión, dime, ¿En verdad este tema lo vale? ¿Es válido estar peleando con tu familia por eso?.

Claro que debemos hablar con nuestros hijos y esposo, para que entre todos hagamos la limpieza de la casa y mantengamos en la medida de lo posible nuestro hogar limpio; pero, definitivamente no deberíamos estar agobiadas porque se ensucio la alfombra o nuevamente hay juguetes en el piso, tenemos hijos, son niños, tienen que jugar; hablemos con ellos para que sean cuidadosos y levanten sus juguetes, pero por favor hablemos, no gritemos.

Cuida que el orden y la limpieza obsesivos no te quiten tiempo de experiencias familiares

He conocido a mamás que dejan de ir a momentos familiares, por quedarse a lavar o a limpiar los muebles; desde mi punto de vista no debería ser así, porque dime ¿El quedarte a lavar en vez de ir de picnic con tu pareja e hijos te dará la misma satisfacción? Cuando ellos regresen de ese día de campo tú ya tendrás más ropa sucia para lavar, entonces dime, ¿Habrá valido de algo el haberte perdido esa experiencia familiar?

Puedes hacer equipo con tu familia y quedar en que todos cooperaran con las tareas de la casa; así también enseñas a tus hijos desde pequeños a que el tema de las labores del hogar nos corresponden a todos y por supuesto que a nuestra pareja también.

Que la limpieza y orden obsesivos no sean motivo de conflictos familiares

¿Cuántas veces has discutido con tu pareja porque es desordenado? ¿Cuántas veces al día regañas a tus hijos porque ya ensuciaron algo en la casa, su ropa o porque dejaron juguetes tirados?.

Ahora pongamos un ejemplo: imagina que esta noche tienes una cena familiar, tú estás muy apurada limpiando la casa, preparando unos alimentos deliciosos, sacas tu mejor vajilla, pones un mantel hermoso y de repente tu hijo que solo quiere ayudarte, accidentalmente derrama jugo sobre tu mantel blanco; tu reacción en seguida es gritarle, regañarlo y hacerlo sentir de lo peor, ni siquiera le diste tiempo de que te explicará lo que sucedió.

Mandas a tu hijo a su habitación y ahí se queda solo y triste, pensando que es poco inteligente y que te hizo enojar. Por la noche, alguno de tus invitados derrama vino sobre tu mantel, en la mente de niño de tu hijo, se imagina que vas a regañar a ese adulto y ¿Cuál es su sorpresa? que tú le dices: “No te preocupes, fue un accidente, no pasa nada” como crees que se siente tu hijo, además de confundido.

¿Por qué a veces somos tan injustas con nuestros hijos? ¿Por qué si algún adulto ensucia tu casa no pasa nada? pero, si lo hace tu hijo explotas. Los niños no hacen desorden para molestarnos, ellos solo quieren jugar, algún día cuando tengan 15 años no verás más juguetes tirados y quizá en ese momento extrañes esas carcajadas de las que hoy incluso reniegas.

Es más importante tu paz mental

Desde mi punto de vista, es más importante nuestra paz mental que una casa impecable, de qué serviría tener la casa más ordenada y limpia del mundo, si tú no estás ni te sientes feliz. El estar discutiendo con nuestras parejas e hijos por cuidar que no derramen ni desacomoden nada, es algo que nos roba energía, paz y tranquilidad.

Te invito a reflexionar, ¿Cómo gestionas las emociones que te surgen cuando tus pareja e hijos se salen de lo que esperas respecto al orden y la limpieza? y pon en una balanza tus valores.

Cuando te sientas muy agobiada, cansada, frustrada, estresada… haz una pausa, vuelve a tu centro y trata de encontrar tu paz interior .

Seamos flexibles

Con este artículo créeme que no pretendo decirte que vivas en el caos; solo quiero hacerte ver que el tema del orden y la limpieza no debería ser un tema de agobio que nos baje la energía y nos quite tranquilidad y si escribo estas palabras es porque he visto que a muchas mujeres nos pasa esto.

Seamos más tranquilas, menos estrictas, más abiertas y sobre todo dejemos fluir. Nuestros hijos no serán niños para siempre y quizá algún día extrañaremos verlos correr o jugar con todos esos bloques que hoy ves tirados por toda la casa.

Recuerda muy bien esto: “El polvo regresa, el tiempo y los momentos no” nuestros hijos serán niños solo una vez; hagamos que su infancia sea bonita, dejémosles recuerdos lindos y no que recuerden a una mamá enojada, estresada y gritona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *