La importancia de escuchar a los hijos

escuchar a los hijos

Hace unos días escuche una pequeña conversación entre una mamá y una niña de 6 años. La mamá traía uñas postizas y le pedía a su pareja ayuda para hacer ciertas actividades, ya que las uñas no se lo permitían y la niña inocentemente comentó:

– ¿Mamá por qué te pones esas cosas si no puedes hacer nada? La mamá responde molesta:

– Porque me gusta y te callas.

Fue impresionante para mí el tono que utilizó la madre, ya que viéndolo como adulto, pues la niña tenía razón, si la mamá se queja tanto de sus uñas para que se las pone, ¿a qué voy con esto que te cuento? y para explicártelo permiteme hacerte una pregunta ¿Alguna vez has contestado mal o callado a tu hijo? Déjame decirte que si lo has hecho estás haciéndole un mal a tu niño y es por eso que en este artículo quiero hablarte de la importancia de escuchar a los hijos.

Puede que a veces nos parezcan desatinados los comentarios que nos hacen nuestros hijos; pero también debes aprender a ponerte en su lugar y escucharlos con atención, de esa manera se sentirán con la confianza de dar su opinión siempre, de no quedarse callados y de aprender a expresarse.

La escucha activa, la mejor forma de escuchar a los hijos 

La escucha activa como su nombre lo dice, consiste en escuchar activa y conscientemente a alguien; no se trata solo de oír, sino de concentrarnos plenamente en el mensaje que la otra persona nos está trasmitiendo, en este caso nuestro hijo.

Las mamás y los papás también tenemos muchas cosas qué hacer y qué pensar en nuestro día a día,  como madre considero que una de nuestras principales actividades debería ser estar con nuestros hijos, pero estar no solo en cuerpo sino en alma, no se trata de que estés a lado de él pero tú en el móvil, en la computadora o al pendiente de la televisión; se trata de dar tiempo de calidad, tu sabes cuánto tiempo puedes dar, solo asegúrate que sea un tiempo bien aprovechado.

Lo que tiene que decirte tu hijo, es igual de importante o más que lo que tiene que decir un adulto, así sea la cosa más inocente escúchalo, además de que escuchar a los hijos puede ser verdaderamente interesante.

¿Cómo lograr la escucha activa con nuestros hijos?

Cuando tu hijo este dispuesto a contarte algo o a expresar su punto de vista de un tema en específico, escúchalo por favor, las siguientes pautas pueden ayudarte a hacerlo de la manera correcta:

Atención plena a tu hijo

Cuando tu hijo quiera decirte algo, deja de lado lo que estés haciendo; piensa que para él es importante y destinarle unos minutos jamás será una pérdida de tiempo, por el contrario escuchar a los hijos es de las mejores inversiones de tiempo que podemos tener.

Elimina cualquier distracción, despégate del dispositivo móvil, olvídate de las tareas domésticas, si de repente llega a tu mente un pensamiento distractor elimínalo e inmediatamente vuelve a la escena con tu hijo; no te conviertas en un padre indiferente.

Escucha atentamente y después opina

Trata de siempre ponerte al nivel de tu hijo o sentarte a lado de él y escúchalo, déjalo decir todo lo que quiera compartirte. Hasta que él termine de hablar emite tu opinión.

Utiliza un lenguaje acorde a su edad y siempre cordial

No es lo mismo hablar con un niño de 3 años, que con uno de 8  o con un adolescente de 15; lo que si debe ser igual es la atención que le prestas; no porque tu hijo sea pequeño es menos importante lo que tiene que decirte.

A veces mi hija me dice: mamá ven, mira mi bebé hizo popo y yo le digo vamos por un pañal para cambiarlo, tomo uno de sus pañales y se lo doy para que cambie a su muñeco; para algunas personas puede parecer una tontería, pero para mi hija es importante y veo su cara de emoción por haberle hecho caso.

Cuando tu hijo termine de hablar dile qué piensas de lo que te dijo, siempre de una forma amable y libre de juicios; muestra empatía y ten una conversación sana y bonita con él, saca a tu niña interior y haz de ese momento algo único entre ustedes.

Emociónate con él

Expresa emoción a lo que tu hijo te está contando: sonríe; dile iwow!; en serio; que emocionante; bravo; bien hecho; muy bien hijo; hiciste bien o lo que deberías hacer es… demuéstrale que en verdad te interesa lo que te contó, de esa forma él se sentirá importante y verá en ti a esa persona en la que siempre podrá confiar.

Así sea lo más simple, para tu hijo tendrá un valor incalculable que tú lo escuches atentamente, te preocupes, te emociones y te ocupes.

Agradece su confianza u opinión

Siempre que tu hijo te cuente algo o te externe su opinión agradécele, créeme que si logras ganarte la confianza de tu hijo debes sentirte afortunada, porque no todas las mamás lo hacen. No todos los hijos pueden conversar con sus padres, si tú le das apertura a tus niños, además del lazo madre-hijo que estás creando estás sembrando una gran confianza en él mismo y en su capacidad de expresión y comunicación.

Beneficios de una buena comunicación entre padres e hijos

Escuchar a los hijos tiene múltiples beneficios; por mencionarte algunos:

  • Niños seguros.
  • Lazos fuertes entre padres e hijos.
  • Niños con alta autoestima.
  • Saben que su voz es importante.
  • Niños que saben expresarse.
  • Niños auténticos.
  • Relaciones interpersonales sanas.
  • Aprenderá a comunicarse efectiva y afectivamente.
  • Niños sociales.

Y que mejor regalo que conocer plenamente a tu hijo, conocer sus gustos, intereses, que sepas que ante cualquier situación de vulnerabilidad siempre acudirá a ti porque sabe que puede confiar y que de ninguna manera lo juzgarás.

¿Por qué no deberíamos callar a nuestros hijos?

Si tú le dices a tu hijo: cállate; no me interrumpas; ahorita no tengo tiempo; al rato me cuentas; ahora qué… el mensaje que le estás mandando es que lo que tiene que decirte no es importante, que tus actividades como el trabajo o la limpieza de la casa son primero que él y sinceramente dudo mucho que en otra ocasión quiera contarte algo.

Estarás haciendo de tu hijo un niño retraído; callado; tímido; que muy difícilmente expresará sus opiniones y sentimientos; será de los que esté esperando siempre a escuchar lo que debe hacer, decir e incluso pensar.

Piensa que ignorar a los niños también es una forma de maltrato y recuerda que lo que haces con tu hijo en la niñez repercutirá para toda su vida.

Una frase que hace poco leí que me gustó mucho y con la que me gustaría terminar este artículo dice: “Es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos”

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